lunes, 27 de agosto de 2012

La película de la semana. Gone with the wind. Victor Flemig. 1940.


En realidad él es el catalizador de toda la película, Leslie Howard en el papel de Ashley Wilkes, Vivien Leigh en el papel de Scarlet O'Hara es la protagonista, pero el catalizador es este actor inglés que deambula melancólicamente por todo el film sin encontrarse nunca a sí mismo, sin decidirse, sin pronunciarse, dejándose querer y haciendo que los sentimientos de Escarlata se confundan, posponiendo siempre la llegada de lo que ella considera su verdadero amor.
Pero este melifluo personaje es incapaz de amar, eso parece, desprecia la pasión y se casa al fin como por casarse con una especie de vela apagada, con un pan sin sal, resulta un tanto inexplicable el personaje, o al menos para mí lo es, su indecisión, su indefinición, el daño y el dolor que causa no se sabe bien si involuntariamente a Escarlata, son en realidad la fuerza que pone en marcha todo el argumento.
La pobre Escarlata no es sino una víctima de semejante personaje, de su ideal de amor romántico, de su poética e idealizada presencia.
Un caballero romántico que enamora a la pasional protagonista, que parece no dejar de quererla nunca pese a todo, pero que la sacrifica por la mosquita muerta con la que se casa, Olivia de Havilland en el papel de Melania.
¿Y por qué?
No se sabe bien nunca, él es así y ya está, las cosas suceden, las circunstancias...
Leslie Howard en Lo que el viento se llevó es como Helena en la guerra de Troya, el responsable involuntario de una cadena de catástrofes.
No digo que la guerra de secesión americana fuera culpa suya, pero seguramente fuera culpa de otro Leslie Howard de turno.

el paseante

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