jueves, 20 de febrero de 2020

¿Vuelan los gansos sobre los lirios ya?. Poema. (Repetición).

martes, 22 de octubre de 2013

¿Vuelan los gansos sobre los lirios ya?. Poema.



¿Vuelan los gansos sobre los lirios ya?

¿Dime, vuelan los gansos sobre los lirios de abril?
Tenaz espero durante el invierno la llegada lenta de la primavera
Que anuncia el vuelo de los gansos
Sobre los delicados lirios de abril
Abiertos sus bellos plumajes
Sobre las flores todas
Despliegan su vuelo de aves
Que no saben volar
Su graznido de pájaro
Que no sabe cantar
Con su pesado vuelo
Que apenas remonta el cielo
Me recuerdan con su llegada
La llegada lenta de la primavera
¿Dime, vuelan los gansos ya sobre los lirios de abril?
Desde esta penumbra tenue del invierno
No logro divisar ya la primavera
Aquella hoy lejana primavera en que los gansos
Pesados, alargaban su figura
Sobre el cielo color turquesa de la mañana
Y sobre los lirios de abril

José Ramón Carballo
21 de octubre de 2013

martes, 18 de febrero de 2020

El poder del amor.




El auténtico amor no es una búsqueda para combatir la soledad. El auténtico amor consiste el transformar el aislamiento en soledad, en ayudar a la otra persona. Si amas a una persona, la ayudas a estar sola. No intentas llenarla. No intentas completarla con tu presencia. La ayudas a estar sola, a estar tan llena de sí misma o de su propio ser que no te necesite.
   Cuando una persona es completamente libre, puede compartir, es el fruto de esa libertad. Entonces da mucho, pero no supone una negociación. Da mucho porque tiene mucho. Da porque disfruta dando.
   Los amantes están solos, y un verdadero amante nunca destruye tu soledad. Siempre será totalmente respetuoso con tu individualidad, con tu soledad. Es sagrada. No interferirá en ella, no intentará entrometerse en ese espacio.
   Sin embargo, normalmente, los amantes, los denominados "amantes", tienen mucho miedo a la soledad de la otra persona, a su independencia. Tienen miedo porque creen que si la otra persona es independiente, no les necesitará, se deshará de ellos. Así que la mujer no hace más que intentar controlarlo todo para que su marido o su novio siga siendo dependiente. Tiene que necesitarla siempre, para que ella siga siendo valiosa. Y el hombre no hace más que intentar lo mismo por todos los medios posibles, para que siga siendo valioso. El resultado es una transacción, no es amor, y hay luchas y peleas continuas. La lucha se establece porque todo el mundo necesita libertad.
   El amor permite la libertad; no solo la permite, sino que la refuerza. Y todo aquello que destruya la libertad no es amor. Será otra cosa. El amor y la libertad van juntos, son dos alas de un mismo pájaro. Siempre que veas que tu amor va en contra de tu libertad, debes saber que estás haciendo otra cosa en nombre del amor.
   Permite que este sea tu criterio a seguir: la libertad es el criterio; el amor te da libertad, te hace libre, te libera. Y una vez que eres totalmente libre, te sientes agradecido a la persona que te ha ayudado. Ese agradecimiento es casi religioso. Sientes que en la otra persona hay algo divino. Él te ha hecho libre, ella te ha hecho libre, y el amor no se ha convertido en posesión.
   Cuando el amor se deteriora se convierte en posesión, celos, lucha por el poder, política, dominación, manipulación; mil cosas, todas ellas horribles. Cuando el amor se eleva a las alturas, al cielo más puro, es libertad, libertad absoluta.
   Si estás enamorado con ese amor del cual estoy hablando, tu amor ayudará a la otra persona a estar integrada. Tu amor se convertirá en una fuerza cimentadora para la otra persona. A través de tu amor, la otra persona se convertirá en un todo, único e individual, porque tu amor le dará libertad. Bajo el paraguas de tu amor, bajo la protección de tu amor, la otra persona empezará a crecer.
   Todo crecimiento necesita amor, pero amor incondicional. Si el amor impone condiciones, el crecimiento no podrá ser total porque esas condiciones se interpondrán.
   Ama incondicionalmente, no pidas nada a cambio. Recibirás mucho sin necesidad de pedirlo -lo convertirás en otra cosa-, pero no seas un mendigo. En el amor sé un emperador. Solamente da y observa qué ocurre: recibirás mil veces más. Pero tienes que aprender el truco. De lo contrario seguirás siendo un avaro; darás un poco y esperarás recibir algo, y esa espera y esa expectación destruirán toda la belleza de tus actos.
   Cuando estás aguardando y esperando, la otra persona siente que eres un manipulador. Puede que lo diga o puede que no, pero siente que eres un manipulador. Y cuando uno siente que la otra persona está intentando manipularla, se rebela contra ello porque va contra la necesidad interior del alma, ya que cualquier exigencia que provenga del exterior te desintegra. Cualquier exigencia del exterior divide. Cualquier exigencia del exterior es un crimen contra ti, porque contamina tu libertad. Entonces ya no eres sagrado. Ya no eres el fin, estás siendo utilizado como un medio. Y el acto más inmoral del mundo consiste en utilizar a otra persona como un medio.
   Cada ser es un fin en sí mismo. El amor te trata como un fin en ti mismo. No tiene que arrastrarte ninguna expectación.

"Aprender a amar" - Osho 


jueves, 13 de febrero de 2020

El poder del yo.



El poder del yo es siempre un poder hacia adentro, no interior sino hacia adentro, es decir, lo tomamos del exterior y no del interior, la fuerza del yo viene de la vida, del entorno, de los demás, el hombre sin lo que hay fuera no sólo no tendría poder sino que no existiría, el hombre se hace de lo que le rodea que le va modelando como si fuera de arcilla y de ahí deriva su poder interior que le es dado quiera o no en su lucha, como una dádiva involuntaria, no buscada.

El yo con frecuencia se convierte en nuestro propio maltratador, abusa de uno, porque una cosa es el yo que te tiraniza y otra diferente eres tú, el yo es una especie de jinete que te dirige y al que no ves, te crees que galopas por donde quieres pero es él quién te dirige y esclaviza sin ser tú consciente de ello.

El paseante


miércoles, 12 de febrero de 2020

El poder de lo decadente.


El poder de lo decadente es el poder del recuerdo, aquello que no mira al futuro sino al pasado. Lo decadente tiene la belleza del paso del tiempo, una especie de pátina que vuelve hermoso todo en base al recuerdo que tenemos de ello, se basa en la remembranza, que no es sino una ensoñación.

Lo decadente es lo ya acabado, afuncional, inútil desde el punto de vista práctico y sólo útil intelectual y sentimentalmente, lo decadente es una reelaboración del objeto desde una perspectiva historicista que produce el placer de la recreación imaginativa de algo que fue útil necesario y actual en su época y ahora mismo ya no cumple esas funciones, ha decaído de su función y es rescatado para una mera función renovada, la del placer intelectual y sentimental de la averiguación imaginativa de cómo fue su vida, ese tiempo pasado en el que discurrió y fue actual, lo decadente es como una mancha de tinta que se extiende al pasado y pone una pátina de belleza a lo único, acabado e irrepetible de ese pasado.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, parece decirnos lo decadente, al menos más hermoso, más estético, más armonioso, siempre y cuando no fuera cruel, lo decadente salva del pasado su parte amable, como si de una ilustración de un libro de historia, colectiva o personal, se tratase, y nos lo muestra con una media sonrisa de ensueño que parece querer despertarnos a una conciencia de atemporalidad espiritual que nos conecte con la inmortalidad

EL PASEANTE


El poder del cambio.



El poder del cambio es el poder de la imaginación, aquello que no mira al pasado sino al futuro. Imaginando el futuro vamos cambiando el presente, la realidad, transformándola en algo mejor.

Cambiar realmente es muy difícil, en ello nos jugamos nuestra propia destrucción, es arriesgado en tanto en cuanto supone romper con la fórmula de vida que hemos tenido hasta ahora, es una aventura incierta de la cual se prevé un resultado que puede no llegar, o llegar y ser diferente a cómo lo imaginábamos, el futuro existe sólo como un invento imaginativo de la mente, de ahí el peligro, la incertidumbre y el miedo que produce el cambio.

Generalmente siempre se cambia desde una situación que se considera mala a otra que se imagina será mejor, más conveniente a nuestros intereses individuales o colectivos, pero con frecuencia una vez perdido lo anterior nos volvemos algo nostálgicos y nos arrepentimos como para adentro, sin decir nada, porque el cambio certifica el paso del tiempo, la caducidad de todo, la impermanencia, y eso nos convierte en poca cosa, en algo fugaz, instrumento del destino somos que nos hace cambiar, pero cambiar para qué, siempre cambio tras cambio, y es que sólo con el paso del tiempo se entienden los cambios para bien o para mal, en tanto en cuanto son ya irreversibles.

El cambio es un cheque al futuro que con frecuencia no cobramos nosotros los artífices del cambio y que con frecuencia nos reprochan los que reciben el cambio al cabo del tiempo, pero la vida, el mundo, la historia, las sociedades, los individuos, respiran a través cambios en mayor o menor medida, de no ser así no habría evolución y seguiríamos en las cavernas, si hay algo consustancial al hombre es su insatisfacción, su afán de superación y, por ende, su necesidad de hacer cambios.

EL PASEANTE


El poder de lo burgués.


El poder de lo burgués es el poder del presente, aquello que no mira ni al pasado ni al futuro. Lo burgués no es una ideología sino una forma de vida, todas las ideologías una vez pervertidas caben dentro de lo burgués que se basa en el egoísmo excluyente, la comodidad, el confort.

Lo burgués edifica su mundo a golpe de presente, se centra en abrazarnos protectoramente para que nuestra existencia sea lo más placentera posible desde un punto de vista material, nos viste, alimenta, da cobijo, de la manera mejor, nos mete en su interior como si de un seno materno protector y nutricio se tratase, desarrolla en nosotros el gusto por el placer mundano, la sofisticación, lo bueno, y a base de esa medicina nos envicia y vuelve adictos a la buena vida, de cuya espiral es difícil salir y que nos lleva a desear siempre algo mejor.

La más reciente heterodoxia de lo burgués es el consumismo, que pretende hacernos felices por acumulación, pero lo auténticamente burgués es mucho más selectivo y se basa más en una economía de medios que busca la calidad y no la cantidad, desde ese punto de vista lo burqués es muy funcional, práctico, conveniente, es como una buena madre que nos acaricia y nos da lo que sabe que realmente nos gusta no dejándonos caer en excesos, lo burgués es sobrio, contenido, conveniente, huye de excesos, inutilidades y banalidades, la buena vida es algo racional, equilibrado y armonioso, lo contrario es la mala vida sea por exceso o por defecto.

Lo burgués nos ama, nos protege, nos cubre, da cobijo, da calor, da un afecto material que nos reconforta, es el cobijo de las inclemencias de la vida, como un reloj bien ajustado sabe qué hora debe marcarnos en cada momento.

EL PASEANTE


Pequeña ensoñación burquesa.




Lo burgués tiene un gran poder de atracción, resulta confortable, en ocasiones los países se aburguesan y no avanzan en ningún sentido, pierden toda su fuerza transformadora que reside en la sociedad en beneficio de unos dirigentes apoltronados que nada quieren cambiar para que no peligre su estatus, su comodidad.

Lo burgués es el reino de lo cómodo, poco esfuerzo e idealismo, bastante egoísmo, indiferencia, ésa es su receta, tradicionalmente patrimonio de la derecha, de la auténtica derecha que muchas veces está llena de gente que se llena la boca de decir que es de izquierdas, todo el que tiene algo que perder se va volviendo burgués, conservador, aunque en ocasiones viva de pretender defender a los desfavorecidos si bien sabe que poco puede hacer por ellos en realidad.

Puede hacer poco por ellos porque para poder hacer las transformaciones que se necesitarían en gran medida serían necesarios sacrificios por parte de las clases más acomodadas y eso es difícil porque todos somos bastante egoístas, empezando por los propios gobernantes, preferimos no mirar cara a cara a los necesitados y engañarnos pensando que todo funciona más o menos con algunos retoques cosméticos.

Imaginémonos recostados en una butaca del salón de la fotografía después de una deliciosa comida, tranquilos, sin preocupaciones, dejando la mente vagar libremente por recuerdos, fantasías, proyectos personales, ensoñaciones…, nadie puede pensar en revoluciones o transformaciones que comprometan su comodidad, los cambios sociales, la solidaridad, la igualdad son, desengañémonos, difíciles desde un rincón del mundo como el de la fotografía.


El paseante

Miedo al cambio.





Miedo al cambio, miedo a lo nuevo, miedo a los nuevos, inseguridad, incertidumbre, pesimismo. A todos nos ha sucedido en ocasiones y creo que ahora le está sucediendo a la clase política en general, especialmente a la oposición, pero también al gobierno, es un periodo lleno de incertidumbres que se irán despejando con el tiempo, hay que tratar de entender los cambios como oportunidades de mejora y no como amenazas, España necesita transformaciones, todo país las va necesitando con el paso del tiempo y si ha habido un cierto inmovilismo, con más motivo.

Hay ahora mismo mucho ladrido y mucha incomprensión, mucha exageración, mucho teatro del malo, como un vodevil en ocasiones, una tragedia en otras, con frecuencia mezclado lo uno y lo otro. Pero debemos tener calma los ciudadanos e ir juzgando según vaya avanzando el gobierno, bloquear a priori, cortocircuitar, pretender que no se gobierne, es lo peor que puede pasar porque perderemos la capacidad de análisis, de prueba y error, empíricamente el inmovilismo conduce a la extinción, en un sentido o en otro las cosas deben moverse, y eso a nivel político corresponde a los gobiernos bajo el control de los otros poderes, pero tratando de vivir y dejar vivir y, sobre todo, sin caer en la negatividad y el nihilismo.

Creo que los cambios que se están produciendo pueden permitir avances sociales, cambios de cultura, modernizaciones, hacer de España un país más civilizado, ordenado y vivible, poniéndolo en línea con países avanzados en cultura democrática, igualdad social, ecología y respeto a otros seres vivos.

Hay bastante polvo que sacudir, evidente, y muchas resistencias, pero los avances serán imparables porque es la propia sociedad la que los demanda y sin ellos todo será peor y España un lugar menos habitable, más infeliz y enfrentado.

Take it easy que dicen los anglosajones, tómate las cosas por el lado fácil o deportivamente, fíjate en que se presentan oportunidades de mejora, ejercitemos la mente, hagamos gimnasia mental y aceptemos los retos.


El paseante