viernes, 26 de octubre de 2018

Derrúmbame. Poema. (Repetición).

miércoles, 29 de agosto de 2012

Derrúmbame. Poema.

Derrúmbame

Acábame de derribar de este éxtasis de dicha
Excúlpame de mi amor por ti
Dame tu perdón
Atrápame de nuevo en tu sima profunda
Recóndita profundidad de tu alma
Oscura morada de tu amor por mí
Permíteme si merezco aún tu mirada
Contemplar en tus ojos la divina luz por última vez
Paraíso es tu mirada en el cual recostar mi alma
Desnúdame de mí y vísteme de ti un día más
Sólo un día más
El último día de nuestro amor
Te lo prometo

José Ramón Carballo
29 de agosto de 2012
 
 

La felicidad es el anhelo por la repetición (Repetición).

martes, 21 de agosto de 2012

La felicidad es el anhelo por la repetición.

"La felicidad es el anhelo por la repetición".
Milan Kundera

Es de esas frases que parecen decirlo todo y a la vez no decir nada, frases misteriosas, cerradas en sí mismas como cofres, crípticas.
Son como el desierto, bellísimas en su contemplación pero inabarcables en su concepto.
Frases desierto y frases oasis a la vez, en las que refugiarnos de la rutina, la monotonía, el desamor.
Frases para pobres infelices como yo que sueñan cada día con un mundo mejor.
Ingenuas, genuinas, aberrantes, polimórficas, estrepitosas frases que nos ayudan a despertar no sabemos bien a qué.

el paseante 

lunes, 22 de octubre de 2018

Mis veraneos en Ibiza. IBIZA Y YO.





Mis veraneos en Ibiza fueron el último cartucho de mi juventud, procuré alargarla todo lo que pude, ser joven es divertido, pero llegó un punto en que fue imposible ir más allá, acepté mi decadencia y actúe en consecuencia, siendo consciente de mis límites.


No sé la fecha exacta en la que dejé de sentirme joven, fue un verano allí en Ibiza, una noche, no se me olvidará, decidí ir a una discoteca de moda y cuando llegué en la puerta fui incapaz de entrar, me sentí fuera de lugar, aunque también había gente de mi edad o incluso mayor que yo, me resultó imposible traspasar la puerta, me invadió una pereza inmovilizante que me dejó clavado al suelo, di media vuelta y me volví al hotel, la discoteca creo recordar que era Amnesia, en su puerta una noche de verano mi juventud me dijo adiós definitivamente y no volvió nunca más.
Suena terrible pero realmente fue una liberación, reconocer que uno es viejo es quitarse un peso de encima, uno se redefine, asienta, establece en su nuevo estatus y ya está, todo tiene ventajas e inconvenientes, la clave es sintonizar tu vida con como tú te sientes interiormente, evolucionar desde adentro y no desde afuera.
Esto lo digo ahora pasados los años pero ese momento fue dramático.
Ibiza se llevó mi juventud, podría decirse, sin margen de error, tremendo.
Por primera vez fui a Ibiza con 30 años, agosto, Playa de Embossa, mucho calor, el hotel muy multitudinario, en general me pareció todo bastante vulgar, eran los 90 y la isla empezaba a eclosionar, estuve a punto de adelantar el regreso, la isla parecía querer echarme, no quería saber nada de mí, me trató como a un intruso, en el último momento sin embargo conecté con algo, como con una energía especial, algo cósmico, esencial, telúrico, una fuerza que surgía del subsuelo y se apoderó de mí, me quedé y cuando tocaba regresar deseaba quedarme, un lío.
En esta primera visita la isla me hizo evolucionar, de pazguato, mojigato, reprimido, rancio, pasé a abrirme a una nueva realidad integradora, cosmopolita, transgresora, que te abrazaba y quería que fueras suyo hasta entregarte, algo hizo clic en mi mente de chico bueno, hijo de familia, favorito de mamá, y me dije: chico, ahora o nunca, sé tú mismo.
Con el tiempo descubrí que ser yo mismo consistía simplemente en ser más yo, ser intensamente yo, y que eso tampoco suponía gran riesgo, sino todo lo contrario, la sensación de que todo iba mejor soltando amarras de la sociedad bienpensante y reprimida, porque si no, a la larga, todo estallaría de mala manera, de la peor manera, Ibiza fue terapéutica, como un spa psicológico.
Pero no volví a la isla sin embargo hasta pasados cinco años, y luego estuve ya yendo durante más de 10 años ininterrumpidamente, era como una cura anual, como ir a un balneario a sanarme, limpiarme y llenar la vista de belleza, luego dejé de ir y noté que el aprendizaje se había terminado, se había cumplido un círculo y empezaba a caer en la monotonía, Ibiza además empezaba a cambiar, desde que dejé de ir hace 10 años hasta ahora se ha mercantilizado y ha perdido su espíritu, su esencia, aquella magia.
Volveré algún día seguramente para saborear los recuerdos de la juventud y sentir cómo la vida es única e irrepetible y sólo sucede una vez.

El paseante

(continuará)


viernes, 19 de octubre de 2018

OBK (la puta realidad).



A veces no queda más remedio que enfrentar la puta realidad aunque salgamos con la cara partida, mejor no engañarnos.



Me refiero a la vida, que hay que cogerla por los cuernos o ella nos coge a nosotros por mejor decir, queramos o no, las canciones de OBK me recuerdan eso, que nadie se libra, aunque referidas sólo al tema sentimental, pero su fatalismo puede extenderse a todo, porque todo, en definitiva, son sentimientos, de un tipo u otro, lo duro en la vida son los sentimientos, producen placer y dolor, mejor tenerlos, eso sí, aunque yo creo que nadie se libra de tenerlos por mucho que se resista, la pleamar del sentimiento nos inunda y despierta porque la vida sin ellos es como estar dormido.
OBK es mi grupo pop favorito español de la década de los 90, no sé si meto la pata, tecno-pop tal vez, y de las fechas tengo un recuerdo confuso, lo uno a avatares de mi vida que parecieron quedar subrayados por sus canciones, frente a la blandenquería de Mecano y la simplicidad de Alaska, por ejemplo, se alzó la música más elaborada musicalmente y en contenidos, con una identidad y fuerza particulares de OBK, yo conecté muy bien con ellos, es como si aquello fuera dirigido a mí, o estuviera hecho por mí mismo, de lo que me identificaba.
Hay, además, unos cuantos videos icónicos, muy adecuados a la música y la letra, todo era muy compacto, unidireccional, en otros grupos o cantantes se veía todo más forzado, OBK era sólido, contundente, macizo.
Es mi opinión, un rayo de luz en el desierto de la música pop española, eran nuestro Pet Shop Boys, sin dudarlo, pero a mí me gustaban aún más, si OBK hubiera surgido en Inglaterra hubieran sido un fenómeno mundial, hubieran llegado más lejos y tenido una carrera más larga, pero pese a todo aquí dieron mucho juego y ahí ha quedado su música, joyas de una época.
La puta realidad, volvemos a ella, creo que fue el título de uno de sus álbumes, aunque ellos ya editaban en compact disc, cd, que por entonces empezaba a extenderse, también hay que tener en cuenta su estética, muy ceñida a su música y sus mensajes, y el protagonismo de su cantante que sabía por dónde iba, sin divismos, cantando.
Recomiendo sus videoclips Historias de amor y Otra canción de amor, mis favoritos, el primero por la armonía entre ritmo e imágenes y su estética y el segundo por su surrealista creatividad.

El paseante