miércoles, 4 de julio de 2012

Respuesta de el paseante al desamor.



¿Qué puedo decir?
El desamor, depende...
Desamor es dejar de sentir amor por alguien, y también que alguien deje de sentirlo por ti, si es mutuo es menos doloroso, el problema es cuando uno de los dos sigue enamorado...
Entonces el desamor es sumamente doloroso, pero tú, sombra, sabes poco de desamores aún, eres muy joven y sólo el alma que ha vivido ha probado la amarga cicuta del desamor.
Veneno mortal en ocasiones, que llama al suicidio, y no es desproporcionado hablar así, te lo puedo asegurar sombra.
Sin amor es difícil vivir, más bien se malvive, y cuando se ha tenido todo es difícil conformarse con nada, porque nada tiene el amante que es abandonado por el amado, ni nada le interesa, sus afanes se concentran en el ansia por volver a estar junto a su amado, ahí concentra toda su energía, sus fuerzas, su ilusión, su imaginación, y nada quiere saber del resto si no es para colaborar en esa su misión de vuelta hacia su amado.
Sombra, eso es así, ya lo vivirás y recordarás mis palabras que ahora están seguro vacías de significado para ti.
Juegas con el desamor porque desconoces su poder devastador .
Pero no juegues mucho no te vayas a pillar los dedos...
Yo, sombra, he sufrido el cruel desamor y he ardido en la hoguera de la desesperación, ¿te sirve esto?
No te sirve, ya veo, es poco para ti.
Te diré más, sombra, en una ocasión llegué a pensar quitarme la vida.
¿Es ya bastante, sombra, o aún no lo es?
Estaba ciego de amor no correspondido.
¿Tienes ya bastante, sombra?
Veo que no, que te suena a novela romántica, que hasta induce en ti una risa incontrolable, como si ese tipo de amor fuera ridículo, enfermizo, grotesco, repudiable.
Pero sombra, no te apiades de mí, en tu ignorancia soy yo el que me apiado de ti, porque sin haber vivido ese desamor no serás nunca una persona completa.
Verás, sombra, el hombre viene al mundo a vivir la experiencia del amor en toda su intensidad y en todas sus consecuencias, y la marca que deja en él esa experiencia es la que le da forma para todo el resto de su vida, ése es, sombra, el germen de lo humano, su esencia, su razón de ser, el motor de todo lo que concebimos como humanidad.
El amor, el desamor, diferencian al hombre del resto de las especies.
Tal vez tú seas más como un pez, como una planta, un árbol, ni siquiera eres como un perro, un gato, o un delfín, sombra, porque hasta ellos sufren de amor y de desamor, y es que cuanto más evolucionada está un alma y más cerca de Dios está, más capaz es de amar y de sentir por tanto el cruel desamor.

el paseante

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