miércoles, 25 de julio de 2012

La literatura y yo.


La literatura me ha salvado del aburrimiento de la infancia, la insatisfacción de la juventud, la frustración de la madurez, y a buen seguro me salvará, si es que llego, de la soledad de la vejez.
Primero fue leer y luego escribir, escribir mis diarios, esa terapia que me salvaba de los problemas de la vida...

Y me tiene que seguir salvando la vida porque madre mía la que se me avecina, nada menos que otro desengaño amoroso, terrible, me estoy abasteciendo de libros y libros, la mejor literatura por supuesto, todas esas ficciones me salvarán la vida una vez más, eso espero, releeré Madame Bobary, releeré Ana Karenina, y El Quijote, claro, al fin y al cabo Dulcinea tampoco hacía mucho caso al caballero.

Todos ellos lo pasaron muy mal, a Quijano le salvó algo su locura, me lo aplico, pero a las otras dos pobrecillas nada podía salvarlas, el exceso de cordura lleva a la locura, y el exceso de locura lleva a la cordura, me ha quedado una frase fenomenal, como para pensar en ella un rato.

Bromeo pero lo estoy pasando fatal, la que se me avecina, otro desengaño amoroso...

El definitivo...

Y para remate entre la pila de libros está también Werther, terrible, Werther y el amor romántico no correspondido que termina en el suicidio.

Bromeo, pero en serio, lo estoy pasando fatal, estoy que no vivo.

Tal vez no suceda, la esperanza es lo último que se pierde.

Os iré informando...

(continuará)

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