miércoles, 12 de marzo de 2014

Una bondad casi insultante... por la cabrita loca.





No JR, sigo sin fumar, aunque lo parece. Debe de ser que la locura se ha instalado ya de forma habitual dentro de mí. Tú crees que acabaré como Leopoldo Panero? Pensándolo bien puede ser hasta una decisión voluntaria y acertada. 

Vivir mi tercera edad en un psiquiátrico, permitiéndome cualquier extravagancia y encima charlando a mi antojo con pacientes, con médicos, con familiares. Mi amiga Brigitte que está en una residencia muy cara de ancianos me contaba ayer que lo que peor lleva es el aburrimiento. Por eso hay que darle a la imaginación, el día menos pensado ya tenemos que tomar una decisión. Ya te contaré algún día mis opciones en este sentido. 

Pero bueno, no me quiero enrollar mucho, no pienses que es producto del THC, ya sabes lo que coloca. 

Sobre lo que me dices de si tú has sido mi presa, sabes que NO.

A nadie le gusta ser presa de nadie y menos de un payaso como yo, que ni siquiera sé hacer reír, ni llevo bombachos, ni labios postizos. 

Como te expliqué mis victimas las elijo para que reflexionen a través de situaciones algunas veces inauditas. Y no pienses que todas carecen de sustancia cerebral, ni mucho menos, aunque es lo predominante. He tenido incluso actores entre mis piernas, perdón!, quise decir víctimas. Pero no quiero entrar en detalles, eso es más privado. Te temo porque todo lo públicas. 

Prueba de que nunca has sido mi víctima es que ya antes de conocernos cara a cara, ya te había anticipado algunas de mis payasadas. Porque mi intuición, después ampliamente corroborada, me decía que tenía ante mí un culto caballero, bastante más instruido que yo, con una prodigiosa mente, una sensibilidad enorme y una bondad casi insultante. Con semejante curriculum no tuve otra elección, la más inteligente, tomarte como amigo. Aunque tal vez la amistad sea la mayor de las presas, después del amor, por supuesto. 

No sé si te conté que fui casi funcionario. Trabaje de asesor del Ministro de Sanidad siendo casi un crío. Fue un enchufe en la época de la UCD. Era el más respetado porque apenas se me veía por mi despacho. Solía llegar sobre las 11 y a las 2 estaba ya saliendo para ir a comer a casa de mis padres. Ese año que duró mi contrato fue el más divertido de toda mi vida laboral. El resto fue mucho más gris, solo en mi despacho, sin nadie con quien hablar, y como tenía que aparentar, apenas conversaba con mi secretaria.

El Ministerio fue para mí como mi primer contacto con la sociedad, chismorreos, cumpleaños, paseos por el jardín botánico a mediodía, ir de rebajas a la hora del café, lo recuerdo con mucha alegría. Hasta amoríos con alguna secretaria y sexo en los baños en alguna ocasión con cierto abogado como yo y también con un conserje buenorro, y hasta me salió un amor. 

En fin, ya lo había olvidado completamente, seria yo? 

Otro día te explicaré que estás muy confundido con eso de que la vejez y la falta de apetito sexual van parejas. Te contaré tantas cosas y experiencias que te sorprenderá…

Vete por el Saler algún día, o por muchos sitios más y tendrás la ocasión de comprobar que el sexo nada tiene que ver con la edad. 

Joder con el rap!, no se me va!



La cabrita loca


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