lunes, 3 de marzo de 2014

Los sucedáneos del amor.



Los sucedáneos del amor.


No sé bien cómo vivirán el fenómeno amoroso los demás, con frecuencia proyectamos nuestras ideas en los demás, creemos que piensan como nosotros, tienen nuestros valores, nuestra moral, nuestros sentimientos, emociones, reacciones, pero eso es un error, muy frecuente en mí por cierto, actúo como si el mundo estuviera poblado por José Ramones, sin pensar que José Ramón sólo hay uno, yo.

Y de ahí el principal problema del amor, que cada uno vive la experiencia a su manera y con mucha frecuencia con formas de vivirlo poco o nada compatibles entre sí, y eso del amor tampoco es cosa de hablarlo, razonarlo, llegar a acuerdos, el amor es para sentirlo tal cual, y si no se siente no se puede racionalizar, no se puede adquirir ni mejorar.

Pero como el amor es la antesala de otras cosas como la pareja, la familia, el apoyo, la ayuda, la comprensión, la compañía y la supuesta abolición de la soledad…, como es antesala de muchas cosas que se consideran positivas en general, pues me da la impresión, y lo digo por propia experiencia, que uno hace en ocasiones por enamorarse , se llega a convencer incluso de que el amor es precisamente ese convencimiento al que llega.

Y basándose en otros intereses en realidad piensa que está enamorado, se trata de un amor interesado, porque me pregunto cuál es el interés supuestamente legítimo que late debajo del amor, siempre me lo he preguntado, tal vez el interés último no sea sino un mix de intereses variopintos que incluyan el deseo sexual entre ellos, o ni siquiera éste cuando se trata de un amor más platónico, más idealizado, todos somos prácticos a la hora de enamorarnos, y todos requerimos en cierta medida convencernos de que estamos enamorados, algo que por otro lado no es absoluto y está sujeto a vaivenes y cambios, evoluciona con el tiempo, cambia con las circunstancias, va variando dentro de nosotros.

En fin, un verdadero lío muy difícil de analizar, de ahí que cuando se tuercen las cosas es difícil coordinar esas dos evoluciones personales tan sui géneris, una amiga experta en estos temas siempre me dice que en ocasiones las personas confluyen y en ocasiones divergen, en el tema amatorio y en cualquier otro aspecto, amistoso, profesional, evolucionan con el tiempo por caminos diferentes y pierden la afinidad que les unió, en estos casos no hay que aferrarse al pasado y conviene no detener la evolución personal y mirar hacia delante, Anthony de Mello dice que el pasado aunque haya sido bueno está muerto, no se puede vivir en el pasado porque no existe ya, esto último lo añado yo, aunque es difícil en ocasiones no sentir cierta nostalgia, pero esa nostalgia no nos debe impedir volver a vivir nuevos momentos y mirar hacia el futuro, el pasado sucedió precisamente porque no nos apegamos a un pasado anterior. Eso es evolucionar.


El paseante



No hay comentarios:

Publicar un comentario