miércoles, 26 de marzo de 2014

Amor al prójimo por la cabrita loca.




Para hacer lo que me pides lo único que se necesita es, además de ganas, cierto amor al prójimo. Y en eso discrepamos. 

Escribir algo todos los días para que a alguien, a quien ni siquiera conoces, le aporte un momento de alteración en su vida, o de duda, o de reflexión, o una simple carcajada, no es sino un simple acto de amor altruista. No recibes nada a cambio, ni una simple contestación. Ni un insulto siquiera como eco de una impertinente reflexión. Nada. 

Los mártires religiosos al menos tenían un pretexto y un cierto placer cuando sufrían las injusticias del prójimo. 

Pero en tu blog no veo ni ese prójimo, para alegrarle, martirizarle, escandalizarle, o simplemente para alejarle de su mediocre cotidianeidad. Ya sé que te refieres con frecuencia a las estadísticas de la gente que lee el blog. Pero todavía es más triste comprobar que tanta gente lo lee y nadie da señales de vida. Si al menos te enviaran su foto les podría decir a la cara algo, un piropo, un insulto, una reflexión sobre su imagen a modo de horóscopo. Pero hablar con la nada no me motiva lo suficiente. Para hablar conmigo no tengo que escribir, ni para hablar con mis perras, ni con mis gallinas. 

Pero hablar con tus fantasmas lectores del blog es un esfuerzo que me altera y me llena de rabia hacia el prójimo. 

Tengo cosas mejores que hacer cuando abro los ojos cada mañana. No hacer nada, por ejemplo. 



La cabrita loca


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