domingo, 1 de abril de 2012

La mujer de hojalata. Contrasemblanza.


¿Un poco gorda, no? Se va a enfadar contigo.
No lo creo.
Y va sobre ruedas, como un autómata, va como telediridida, como sonámbula con los brazos estirados, parece un coche de choque o algo así, como un robot.
El destino la teledirige y ella va chocando y cambiando de trayectoria pero no puede parar, ella no controla el mando, ésa es la idea.
¡Qué ingenio paseante! me descubro ante ti, realmente brillante.
Gracias.
Pero díme, por qué lo del rabo.
No es un rabo es una cinta para la electricidad estática, como llevaban antes los coches, como es un robot se carga con electricidad estática.
¡Buenísimo!
Sí, ya lo sé, gracias.
¿Y lo de la teta?
Pues para destacar su femineidad.
Yo creo que cuando la vuelvas a ver te va a partir la cara, o mandará al marido para que te de una paliza, te estaría bien empleado por insolente.
¡Qué exagerado!
¡Exagerado! Pero si la has pintado hasta el pezón.
No es un pezón, es un tornillo, no sabía cómo sujetar la estructura metálica y tuve que colocar allí un tornillo, lleva remaches todo alrededor, ¿no lo ves?
¡Menuda disculpa!
Si vuelves a verla algún día, avísame que quiero estar presente por ver qué hace.
Es una persona muy educada, civilizada, respetuosa y tolerante.
Ya, ya, pero todo tiene un límite en la vida y te has pasado.
Pero fíjate en lo guapa que la he dibujado.
Hombre, de cara la verdad es que si la has sacado bastante guapa, ¿es guapa?
Sí, muy guapa.
Bueno, pues a ver si por ahí se arregla un poco el tema y consigues mantener la amistad.
Pero avísame cuando quedes con ella por favor...

el paseante

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