miércoles, 18 de febrero de 2015

El moños en acción (Un asesino en las calles 106).



106 – El moños en acción

The nigth of the moños, eso era esa noche, the night of the moños, del moños que ni moños tenía ya, el ambiente en el Strong era deprimente, el moños no sabía bien si se debía al whisky de garrafón o si sufría alucinaciones, el local se fue llenando paulatinamente de gente extraña, todos salidos como de La matanza de Texas o algo parecido, miraban aviesamente al moños como a un infiltrado en un lugar en el que era un desconocido, parecía que nadie ligaba con nadie, todos debían conocerse desde hace mil años con lo cual se tenían tan vistos los unos a los otros que ni novedad había, ni aventura, ni sorpresa, menudo rollo, pensó el moños, que en una esquina del local pensaba en locales similares de otras ciudades como Londres o Berlín, Hamburgo, Düsseldorf, de donde era el famoso vampiro, ni fumar se podía ya en esos antros desde la ley Zapatero, menudo rollo de lugares!, en unos monitores colgados del techo se proyectaban continuamente videos porno en los cuales siempre se veían las mismas posturas, los mismos actos repetidos hasta el infinito, a los actores rara vez se les veían las caras, siempre el culo o el pene erecto, nada más, todo acababa de manera feliz al final, siempre con grandes alharacas por parte del que asumía el rol activo al cual se veía jadear airadamente, sincopadamente, los videos estaban mudos por supuesto para que nada interrumpiera el chunda chunda impenitente de la música house, sería eso house?, se preguntó el moños que en cuestión de música moderna estaba pez, y añoró súbitamente poder escuchar aunque fuera en aquel Versalles de la depravación alguna música de Lully, al fin y al cabo todos aquellos personajes no pasaban de ser unas Maria Antonietas de pacotilla, el moños comenzaba a desvariar ya cuando de repente le pareció ver a alguien conocido, qué vergüenza encontrarse con alguien conocido allí!, menos mal que él iba de camuflaje, le pareció ver a la Brutta vestida de hombre en esta ocasión, pobre Brutta, y decía que no le gustaban los hombres…, seguro que al terminar la actuación en el Divas y echando de menos el encuentro con el moños se había tirado al monte, como suele decirse, sí, sí, era ella travestida en hombre, de crossdresser masculino, qué fuerte pensó el moños y amparado por el anonimato de su apariencia se dirigió hacia ella para invitarla a una copa, cuando se acercó a él la Brutta le miró de arriba abajo y se alejó con gesto de desprecio, pero Brutta no me reconoces?, dijo entonces el moños, y la Brutta dio otro respingo y se alejó aún más, entonces el moños sacó la fiera que lleva dentro y la cogió fuertemente por el brazo violentándola y trayéndola a él para besarla, en cuanto lo hizo la Brutta volvió a quedar desmayada sin voluntad en los fornidos brazos del moños, ya no le importó que fuera calvo, que llevara barba y gafas, ni que oliera a sudor, nada le importó a la Brutta en cuanto comprobó la fortaleza con que aquel hombretón la apretaba el culo, moños no se identificó, la arrastró hasta una de las cabinas del laberinto y la obligó primero a desnudarse, después a desnudarle a él y después a hacer todo tipo de actos vejatorios, la humilló, la sometió, volvió a hacer de ella una mujer completa, satisfecha, una mujer lasciva, viciosa, insaciable, el moños tenía esa facultad, le dabas un hombre altivo y te devolvía una mujer viciosa, una verdadera puta, moños era así, un prodigio sexual, cuando terminó de satisfacer sus más bajos e inconfesables deseos dejó tirada a la Brutta suplicándole que continuara, mirándole implorante arrodillada en el putrefacto suelo de la negra cabina, el moños hizo oídos sordos a sus súplicas y salió zumbando, no sin antes robarla toda su ropa como acto de humillación final, a ver cómo se las apañaba ahora para salir de ahí la muy zorra…? Qué fuerte, no?

(continuará)


No hay comentarios:

Publicar un comentario