miércoles, 23 de octubre de 2013

Buenos días José Ramón, ¿qué tal te va todo?





Buenos días José Ramón, ¿qué tal te va todo?

Me alegra saber que mis palabras te hayan servido de apoyo para reflexionar y tomar la decisión más adecuada desde ti y no desde el miedo, pues eso a nivel interno nos proporciona fuerza, vitalidad, serenidad y equilibrio, independientemente del resultado externo. 

Para mí  es un indicativo de que nadie es superior o inferior a otro, sólo somos diferentes, por mucho que nuestro ego nos diga otra cosa, que es valioso y enriquecedor compartir con otros desde el corazón, pues cuando estamos abiertos, siempre nos aportan otras formas de enfocar y vivir las mismas situaciones, resultado gratificante en la mayoría de las ocasiones, siempre y cuando se persiga el enriquecimiento y beneficio de los que intervienen, no utilizar al otro por egoísmo propio persiguiendo el propio beneficio.

Respecto a las diferentes entradas del blog, me ha llamado especialmente la atención la reflexión y recomendaciones que le haces a Caser, estando totalmente de acuerdo contigo, en que es importantísimo, amar, respetar y aceptar todo lo que uno es, tanto lo bueno como lo que calificamos de "malo".

Te diré que la película La ley del deseo, es una película, que tuvo un impacto muy fuerte sobre mí, pues siempre había oído hablar sobre los "maricas", las relaciones entre ellos, etc., como un tema tabú y siempre me había llamado la atención y  sentía curiosidad, y me preguntaba ¿cómo sería la relación de pareja? ¿si sentirían y harían las mismas cosas que en una relación  hombre y una mujer? ¿quién adoptaba el papel de hombre y quien el de mujer?, etc., Cuando vi la película solo recuerdo que me quede como te digo muy impresionada y sorprendida, al observar que los sentimientos, comportamientos, reacciones, etc., que eran las mismas que en una relación heterosexual, y eso me sirvió para desmitificar el "san benito" sobre este tipo de relaciones y por primera vez, sentir y comprender desde el corazón que éramos iguales. Por aquella época era de todo es blanco o negro, no admitía otras alternativas, fiel a determinadas creencias y tradiciones, etc., y luego muy ingenua y confiada, a pesar de la edad. Es la primera vez que lo hablo con alguien y ahora en la distancia veo que ése fue un gran momento de apertura y madurez para mí.  Gracias 

Con relación a mi viaje a Berlín, te diré que me impresiono gratamente, empezando porque a pesar de ser la capital, resulta una ciudad tranquila, poco ruidosa, las calles son muy lineales, con avenidas amplias, los edificios son todos muy rectos, prácticamente iguales, en forma y color crudo, induciéndote al orden, lo cuadriculado, el control, ...,  es decir, el no salirse del cumplimiento de las normas, pues eso conlleva al beneficio y respeto por el otro y por la propia individualidad. Se respira un sentimiento de austeridad, tanto de tiempo como de expresión de sentimientos, etc.   
 Las pinceladas de color y alegría las ponen los grafitis existentes en los diferentes edificios a lo largo de la ciudad, al igual que los patios judíos, que son plazoletitas, jardines, interiores conformados por varias edificaciones, donde ahí sí las fachadas interiores tienen colorido y que también son pasadizos que comunican unas calles con otras.  Cerca de la catedral de Berlín, que es ortodoxa, se encuentra el barrio de San Nicolás, de estilo medieval siendo un placer andar por él, entrar en las diferentes tiendas artesanales, sentarse en alguna placita a tomar una cervecita a la orilla del rio, etc., que hacen que te  transportes a aquella época.   
También me impresiono quedándome con la boca abierta, el Museo de Pergamon, ver la reconstrucción del altar de Pergamo, así como la Puerta de Isis a tamaño natural, es , ¡alucinante! ¡acojonante!, disculpa la expresión. Y luego contemplar de cerca el busto de Nefertiti, bueno, bueno,  en  otro de los museos, ¡magnifico! 
Todo esto destacaría, además de las visitas recomendadas como son el Parlamento, el Memorándum al holocausto, El Sony Center, la puerta de Brademburgo, Postdam (que es una localidad a las afueras de Berlín, como Aranjuez o Versalles, llena de palacios y jardines, también una preciosidad). Bueno ya te iré contando más cosas. 

En relación a tu regalo, te diré que es uno de los muñequitos de los semáforos del Berlín Oriental, que se caracterizan por llevar sombrerito y el rojo además aparece con las manos en cruz. Cuando cayó el Muro de Berlín, querían quitarlos y la gente hizo infinidad de manifestaciones de protesta, con lo cual tuvieron que dejarlas y hoy constituye todo un símbolo berlinés.
Elegí el verde, como representación tuya, no solo por el sombrerito, muy típico tuyo en veranito, el color verde, como símbolo de contacto con la naturaleza,  de apertura, libertad, siempre andando hacia adelante a pesar de las piedrecitas del camino (mira como es la acera) y permaneciendo consigo mismo, centrado, atento, ..., no despistándose a pesar de la gran ciudad (el reflejo de los monumentos en el cristal del escaparate), caminando solo, como el paseante solitario (de ahí también el símbolo), etc.

No sé que más contarte de momento. ¿Y tú que tal vas?, que ya no me comentas ...

Bueno, un besote y mucho metta para ti y los peques,

Manuterre
   

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