lunes, 19 de enero de 2015

Decíamos ayer. Febrero 2013 (4). Anochecer en mi pueblo y otras historias.

jueves, 21 de febrero de 2013


Mis conversaciones con Woody (16). Me he enamorado.



-          ¿Woody, quién es esa chica, o lo que es lo mismo, who’s that girl?
-          Ése es el título de una canción de Madona jr.
-          No te vayas por las ramas, ¿no te estarás enamorando, verdad?
-          En absoluto, se trata sólo de una buena amiga.
-          ¿Cómo de buena, dime Woody, cómo de buena?
-          ¡Qué pesado!
-          Tú te estás enamorando.
-          Que no…
-          Bueno, vale, háblame de ella.
-          Pues ella es, ella es…, no sabría explicártelo…, es como un suave viento de primavera, como una nube en un cielo de verano, como un oleaje apacible en una playa tranquila, como un río ancho con agua calma, como el aire puro de las montañas, como una noche estrellada de verano, como la nieve que cae suavemente sobre la tierra…
-          Ya.
-          ¿Nada más?
-          ¿Qué quieres que diga? Si digo que estás enamorado te enfadas.
-          No es que me enfade jr, es que prefiero no reconocérmelo, tantas veces he estado enamorado y he fracasado que tengo miedo.
-          Te comprendo, a mí me sucede lo mismo, uno deja de creer en el amor, prefiere no creer para no tener que sufrir.
-          Exactamente.
-          Parece atractiva, me gusta su forma de vestir.
-          No tengo palabras…
-          Ya.
-          Me faltan las palabras por primera vez para tratar de definirla, de pronto me deshago en elogios y pienso: otra vez…
-          Otra vez…
-          Pero tiene algo que la hace especial, es como si nos conociéramos desde siempre, como si ya nos conociéramos desde la eternidad y nos hubiéramos reencontrado, uno tiene junto a ella una sensación de familiaridad, como si uno se reencontrara con su otra mitad y estuviera por fin completo, como si el tiempo no existiera junto a ella.
-          ¿Qué significa eso?
-          ¿El qué?
-          Eso que has dicho de como si el tiempo no existiera…
-          Junto a ella me parece que el tiempo no existe, puedo estar con ella siempre y sin embargo que todo sea nuevo a cada momento, interesante, la vida junto a ella tiene un significado diferente, o tal vez mejor sería decir que tiene su significado por fin, el significado que siempre debió tener, el de la felicidad, ella tiene la cualidad de hacerme feliz con su sola presencia.
-          Caramba, tú estás enamorado, seguro.
-          Pero esto no dura jr.
-          Bueno, Woody ya veremos, ya veremos… Lo mismo es tu alma gemela...
-          Ya te seguiré contando…
(continuará)
El paseante
 

miércoles, 20 de febrero de 2013


Anochecer en mi pueblo.

Anochecer en mi pueblo. Óleo sobre lienzo. José Ramón Carballo. 2009.


El cuadro de la semana. El sueño de Constantino. Piero della Francesca. 1412-1492.



El sueño de Constantino. Piero della Francesca. 1412-1492.
Este cuadro ya no existe, era un fragmento del fresco denominado la Leyenda de la Verdadera Cruz y estaba en una de las paredes, en concreto la del coro, de la Iglesia de San Francisco de Asís en Arezzo. Fue destruido junto con el resto de la iglesia por un terremoto.
El sirviente que vela el sueño del emperador nos mira melancólico, es la primera  vez que en la historia de la pintura un personaje mira al espectador como tratando de transmitirle algo, ¿algo importante?, tal vez señalándole la fragilidad de la existencia que un buen día termina de forma imprevista, uno se duerme y tal vez no despierta más pese a todo lo vigilante que pretenda estar.
Un emperador dormido, unas tiendas de lona, tal vez un improvisado campamento de batalla, dos soldados que velan el sueño de emperador y un melancólico mayordomo que mira al futuro, al espectador que habrá de contemplar la escena en un lejano, incierto futuro, ahora ya la pintura no existe, pero la mirada, la escena, ha quedado igualmente presa de sus reproducciones.
La pintura, el arte en general, tiene una base física y por tanto perecedera, dura un tiempo, más o menos, pero no dura por siempre, al igual que el hombre, la pintura tarde o temprano perece, se queda dormida y no vuelve a despertar más, eso pasó en Arezzo cuando el terremoto, que se llevó a Constantino, al melancólico mayordomo y a los vigilantes soldados sin que ellos, ajenos a lo que sucedió, se dieran cuenta.
Sobrevivieron a aquella noche que reproducía la pintura pero no pudieron sobrevivir a la eternidad.
El paseante

lunes, 18 de febrero de 2013


La aventuras de Pumby (3). La quina Santa Catalina.




Las aventuras de Pumby. Diario de un niño franquista. La quina Santa Catalina.
Los niños cuando íbamos de visita tomábamos quina Santa Catalina, el anuncio decía: y da unas ganas de comer…
Sal al balcón
Echa un jamón
Mira que viene Quinito
Quiero comer
Quiero beber
Y me muero de apetito
Éste era el gingle o lema del anuncio.
La quina sabía ligeramente amarga y la verdad es que abría el apetito, en casa de mis abuelos me daban un vasito de quina o de moscatel, sacaban las botellas de una alhacena que había en el comedor, era muy bonita, de madera torneada con cristales de color verde en las puertas y la repisa de mármol blanco, los pequeños vasitos de cristal llevaban esmeriladas una especie de cerezas, todavía lo recuerdo, es más, guardo uno de esos vasitos en la vitrina del salón como una reliquia de otro tiempo.
También me gustaba el vino de misa, ése el que más me gustaba porque era muy raro poderlo probar y porque era sagrado, yo me sentía sacrílego bebiendo aquel vino, primero porque era vino, segundo porque era de misa, y tercero porque yo era un pecador.
El vino de misa lo podías beber después de la comunión cuando ayudabas en misa, es decir, cuando hacías de monaguillo, en el colegio teníamos misa mayor todos los viernes y los miércoles misa en la pequeña capilla sólo para mi clase, hacíamos de monaguillos por turnos, cuando me tocaba hacer de monaguillo el cura me daba al terminar un sorbito de vino, exquisito, tenía el color igual que el Jack Daniels, tal vez por eso sea mi marca de whiskey preferida.
Me viene a la memoria en día que en la pequeña capilla ayudaba en misa un compañero que se llamaba Bolludo, en el colegio nos llamábamos por el apellido, el nombre era como si no tuviéramos, era ñoño llamar a otro compañero por el nombre, sólo por el apellido siempre, cosas del franquismo, había que ser muy hombres.
Bueno, pues ese día en misa, en la pequeña capilla, pasó algo curioso, sorprendente, inusual, Bolludo se arrodilló al lado del cura en el momento de la consagración, ocultó su rostro con la mano y entró en ese trance medio fingido medio real que produce el misticismo infantil, entonces comenzaron las sonrisitas y cuchicheos entre los compañeros, el cura estaba concentrado con la ostia y el cáliz en alto y murmuraba unas palabras en latín apenas audibles, me dieron un codazo y me señalaron a la bragueta de Bolludo, tenía una erección descomunal, cosas de la edad, el sexo en esas edades es muy potente y en ocasiones inoportuno, no se puede controlar, tal vez le excitaría la cera de las velas, además llevaba unos pantalones muy ceñidos, Bolludo era bastante recio y los pantalones parecía que iban a reventar con la presión de aquel enorme miembro que pugnaba por manifestar su presencia, como si de una fiera enjaulada se tratara.
Cuando terminó la misa el cura o padre le dio una colleja a Bolludo, se debió de pensar que había hecho alguna gracia en el momento de la consagración.
Tal vez se trató de la quina Santa Catalina. Quina del pecado…
(continuará)
El paseante

La película de la semana. Amarcord. Federico Fellini. 1974.




Amarcord (mis recuerdos). Federico Fellini. 1974.
Tengo la sensación viendo esta película de que la vida es siempre algo incompleto, imperfecto, imprevisto, improvisado, precario, que te pilla desprevenido siempre, que no sabes bien cómo afrontar, y que casi siempre es algo que tú no decides, que te viene dado, que depende del destino, es una especie de fatalismo como de tragedia griega, dejémonos llevar, parece decir la película, al fin siempre llegaremos al mismo lugar lo queramos o no.
Según transcurre la película nos vamos identificando con los diferentes personajes que por ella van pasando, es una película coral, sin unos protagonistas definidos, tal vez el protagonista sea el pueblo en el que tiene lugar, sus gentes, sus costumbres, una especie de teatro de la vida, de vida que no parece real, que parece falsa, pero que es, precisamente por eso, más real aún, y es que si filmaran nuestra vida, la vida de cualquiera de nosotros y nos la proyectaran para verla nos parecería algo inverosímil para cualquiera y más aún para nosotros, seguramente si viéramos nuestra vida en una película nos reiríamos, nos sorprenderíamos, nos escandalizaríamos, pensaríamos que habían exagerado al contarla para hacerla más atractiva, que está caricaturizada, que no somos así en realidad.
Y eso pasa a la inversa viendo esta película porque al verla vemos al fin cómo realmente somos, inverosímiles, como inverosímil es la vida misma, llena de pequeñas tonterías en el día a día, tonta, repetitiva, absurda, a veces cruel.
La vida sin más proyectada en la pantalla, poblada de personajes, situaciones, escenarios, paisajes, luz, penumbras, y sonidos, y música, claro, la deliciosa música compuesta por Nino Rota para la película.
Si queréis saber cómo sois en realidad debéis de verla, así podréis comprobar lo tontos que sois.
El paseante

Más de 50.000 visitas al blog!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



Por noveno mes consecutivo el blog supera las 4.000 visitas al mes!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Noviembre de 2012 fue el record de visitas en un sólo mes: 5.348.

Le sigue Octubre 2012: 4.853.

Y un total acumulado de 52.000 visitas en 17 meses de vida del blog.

Muchas gracias a todos!!!!!!!!!!!!!!

el paseante


domingo, 17 de febrero de 2013


La gala de los premios Goya 2013.


Tengo que escribir algo sobre la gala de los Premios Goya porque si no me da algo, es en general una gala que siempre resulta patética, no sé bien por qué queda siempre enmascarada tras un sentido del humor un tanto forzado, quiero decir, tal vez se deba a que el cine español no es algo serio, y enmascarando la gala de sus premios tras un sentido del humor de pésimo gusto y un argumentario político, seguramente así se trate de disimular la penuria de nuestro cine.
La presentadora de este año, Eva Hache, me hizo reír, es muy ingeniosa, tiene un gran dominio escénico, interactúa con el público, es brillante, resultó bien, pero resultó bien como Eva Hache, es decir, para promocionarse ella, para que la contraten, pero totalmente inapropiada para una gala así, los Goya un año más cayeron en la provocación, ¿y para qué?
Yo creo que para tapar un año más algo gravísimo, y es que el cine español se muere año tras año, va a menos, 150 millones de euros de recaudación total, ¡menuda industria!, debe tener más dinero debajo del colchón cualquier Bárcenas de turno, y eso es lo grave, el cine español fue algo realmente destacado en tiempos, y no como ahora que entre sólo tres películas acapararon todas las nominaciones en todas las categorías, sencillamente no porque fueran las mejores sino porque no se han producido más, triste.
Buñuel, Saura, Almodóvar, el cine español de calidad ha sido siempre más valorado fuera que dentro de nuestro país debido al bajo nivel cultural del español medio, el cine español fue una industria floreciente en la época de Alfredo Landa y José Luis López Vázquez, en la época de las españoladas que divertían al gran público, cuando tomó otros derroteros fue sobreviviendo gracias a las ayudas, pero obtuvo buenos resultados, no todo en el arte es el negocio, hay que propiciar el crecimiento intelectual de la gente y no condenarla al cine fácil que viene de América que no hace sino embrutecerla y alejarla de su cultura y sus raíces.
Da igual, esa colección de graciosos que todos los años desfilan recogiendo sus estatuillas además tienen que decir algo, y eso es lo peor. Porque uno se pregunta si alguien con la cabeza tan tontamente amueblada puede hacer algo que valga la pena y entonces no va al cine, en fin, que el peor marketing del cine español año tras año es la absurda gala de los Goya.
Creo que Concha Velasco hizo una parodia que sintetiza todo el absurdo de estos premios cuando contó el año que estando nominada le dieron el Goya a la mejor actriz a Emma Suárez en lugar de a ella, sobran las palabras…
El paseante

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