martes, 30 de abril de 2013

Diario de un paseante. Lohengrin.




Diario de un paseante. 09-02-2013 20:00. Lohengrin.

Están retransmitiendo por Radio Nacional Clásica la ópera Lohengrin de Richard Wagner desde en Teatro alla Scalla de Millán en directo, ha comenzado a las 7, lo anunciaron esta mañana pero lo olvidé, me fui al super a hacer la compra y al regresar me he encontrado esta grata sorpresa, siempre tengo sintonizada en la radio de la cocina Radio Nacional Clásica, es una delicia, nada como esa música que te acaricia los sentidos como un néctar delicioso, estoy ahora en el salón oyéndolo en la cadena estéreo, es como estar en la Scalla pero con más comodidad, en el sofá, con el perrito al lado que no me deja escribir esto, mete la pata en el teclado como si él quisiera también escribir y me mira, a los gatos y al perrito les encanta la música clásica, se la tengo puesta todo el día, ellos son muy melómanos, qué remedio les queda, sólo apago la radio cuando nos vamos a dormir a eso de las 10 ó 10:30, nos acostamos temprano porque madrugamos mucho, tenemos horario de convento, nos levantamos para los maitines, con los animales es así, ellos siguen el ciclo de las luz solar, y yo ahora también los sigo, bueno, ahora, desde hace ya más de 20 años, desde que tengo mascotas, qué remedio me queda, yo les pongo música clásica y ellos en venganza me meten en la cama a las 10 y me levantan con los maitines, pero la convivencia entre especies animales es así, acaba habiendo una simbiosis.

Espectacular la ópera, no sé si alguno la estáis oyendo en estos momentos como yo, Wagner fue un genio absoluto, la obra de arte total y todo eso. Ahora están luchando, se oye el choque de las espadas, Lohengrin entona un melancólico canto que se eleva al cielo como una plegaria y el coro le responde aterrado, ahora Elsa entona un trémulo y emocionado discurso que se abre paso en el espacio como el canto de un ave, afilado como un trino lleno de modulaciones y notas musicales melodiosas, cantan ahora todos al unísono en una especie de himno triunfal lleno de esperanza, un tanto delirante y exaltado, hace la música espirales y ellos la van punteando con sus voces a veces sucesivas y otras veces superpuestas, suenan las trompetas triunfales llevando la escena a su final, hay aplausos del público, Lobi me mira extrañado.

Lohengrin viaja subido en una barca tirada por un cisne, menudo medio de locomoción, en vez de ir en coche, en metro o autobús, en tren, avión o andando, simplemente él se desliza sobre las aguas del Rhin remolcado por un cisne, erguido de pie sobre la barca, imaginaros la belleza, en todas las representaciones Lohengrin aparece así, deslizándose de esta manera aguas abajo por las cristalinas aguas del Rhin..

Y hay boda, ahora es el entreacto y el comentarista está explicando lo que va a suceder en el acto segundo, debe de suceder algo antes de la boda, ¿se casará al final el caballero con su amada?

Al parecer el libreto también es de Wagner, esto es así en todas sus óperas, Wagner no era sólo músico sino poeta, la ópera fue estrenada en el teatro de la ópera de la corte ducal de Weimar el 28 de agosto de 1850, empieza el acto segundo, hay una introducción musical que suena misteriosa como si estuviéramos ante un paisaje lleno de brumas.

Lobi está inquieto, quiere que le saque a pasear pero hasta más tarde no le toca, después de cenar, ya ha salido bastante hoy, si por él fuera nos pasaríamos el día en la calle como dos vagabundos, no se cansa nunca, se ha tumbado sobre la alfombra, una alfombra que compré en Turquía, dentro de un momento comenzará a comerse las piñas que tengo adornando las macetas, me pone la alfombra perdida, cosas de Lobi, ahora se está rascando, hace un tiempo que no le baño, con el frío le baño menos, tengo que bañarle un día que haga más calor para que así se seque rápido.

Canta Elsa, callémonos, escuchemos, schisss!!!, silencio, la sacrosanta ceremonia de la representación a recomenzado, Lohengrin canta con un sentimiento hondo como si cantara con el alma, como si sus palabras entonadas con la música hicieran hablar a su alma que libre se expresa y se eleva, silencio, Elsa responde, escuchemos…

A estos dos se les nota muy enamorados, como hechizados.

Pero algo va a pasar, se les nota preocupados, la felicidad siempre está tan amenazada por las circunstancias, y el amor que es la felicidad máxima de manera especial, empiezan a estar nerviosos, cualquier malentendido puede dar al traste con todo, Lobi acaba de coger una piña pero como le he mirado se ha venido a restregar contra mi zapatilla, como un saludo cariñoso, ahora se va hacia la puerta, lo dicho, quiere salir.

Algo va a pasar, la música a vuelto un tanto lóbrega, tétrica, como cargada de tristes presentimientos, os imagináis que la vida fuera como una ópera, todo el rato cantando y con una orquesta cerca tocando, sería agotador, viviríamos menos años, demasiado esfuerzo, pero tal vez viviríamos más intensamente si nuestra vida fuera como una ópera, viviríamos dos o tres horas, en las más largas hasta cuatro horas, no sería mucho tiempo pero sería muy intenso, nuestra vida tendría un desenlace rápido no como la que llevamos ahora tan tediosa.

Vuelvo a tener a Lobi subido en el sofá a mi lado y metiendo el hocico en el teclado, está oliendo el teclado del ordenador portátil, a qué olerá el teclado me pregunto, los perros tienen un olfato privilegiado, ellos huelen cosas que nosotros no percibimos, se mueven más por el olfato que por la vista, ellos saben por un golpe de olfato cómo es una persona y qué sentimientos tiene, de ahí que reaccionen en seguida ante alguien, no se les puede engañar.

Los gatos están durmiendo debajo del mostrador de la cocina junto al radiador, es su lugar favorito, donde más calor hace, los gatos son adictos al calor, el sentido más desarrollado en los gatos es la vista, basta con observar sus ojos para poder comprobarlo, son como dos joyas, diamantes perfectos tallados por Dios como un regalo de su suprema sabiduría, de su supremo amor.

Lobi se ha acurrucado junto a mí y se ha dormido, si me muevo se despertará, está pegado a mí, me da calorcito, tan tranquilo ahora, tan tierno, parece como un niño.

La ópera continúa, las óperas de Wagner son largas, algunas muy largas, uno puede ir cenando, fregar luego los platos y seguir oyendo mientras la ópera en la radio de la cocina, en mi casa oigo la música desde cualquier lugar, otra comodidad, es como vivir dentro de una sala de conciertos que nunca parara, ahora están hablando mucho, la música ha perdido protagonismo y a cedido el paso a la palabra, mágicas palabras que irán conduciendo al caballero hacia el encuentro final con su amada, al final se irán los dos subidos en la barca tirada por el cisne, aguas arriba deslizándose delicadamente sobre las aguas del Rhin, seguro, como si lo viera.

Tengo de cena ropa vieja, es decir, restos de cocido fritos, exquisito, me encanta la ropa vieja, sobre todo si está hecha del cocido de mi madre como en este caso, yo suelo freírlo junto con unas cabezas de ajo y con aceite de oliva virgen sabor intenso, pero en esta ocasión se me ha olvidado echar los ajos, también tengo de cena salmorejo, éste hecho por mí, me sale fenomenal, ya os daré la receta, os va a encantar, además es muy fácil y rápido de hacer, tiene muchas vitaminas y es muy refrescante, yo lo tomo durante todo el año, me encanta, de beber me he comprado cerveza Estrella de Galicia en lata, una lata de esas que es más grande de lo normal, esa cerveza me encanta y no es fácil conseguirla fuera de Galicia pero en el super la tenían, también he comprado dos botellas de cerveza Guinnes, deliciosa cerveza negra, para mi gusto la mejor con diferencia, me transporta a Irlanda, país en el que nunca he estado pero mientras me tomo mi media pinta de cerveza Guinnes me parece estar en un pub de Dublín, cierro los ojos cada vez que sorbo un trago y me visualizo allí y luego compruebo que la espuma de la cerveza me ha dejado marcado un bigote sobre el labio superior y me sonrío, hay cosas que no cambian, como cuando comía un helado de pequeño y me quedaba el bigote de nata.

Me estoy enrollando demasiado, al final vais a saber más de mi vida que yo mismo, pero me da igual, qué más da, os cuento todo esto porque sé que os gusta, no sé por qué os gusta, ni siquiera sé por qué sé que os gusta, pero sé que os gusta, ¿verdad que sí?, decidme que es así…

Ahora sólo suena música, una música que se desliza, avanza, parece caminar primero, correr después, llevarnos a algún lado.

No sé si al final en lugar de tomarme la cerveza Estrella de Galicia me voy a acabar tomando la Guinnes, la descripción que he hecho de ella me ha abierto las ganas de Guinnes, ya os contaré cómo acaba el dilema, pero yo creo que con la ropa vieja pega más la Estrella, ¿verdad?, sí, mejor la Guinnes para otro día, está buenísima con marisco, bueno con ese marisco que podemos permitirnos los pobres de vez en cuando, aunque el marisco que yo compro en la marisquería Castellanos en la calle Maldonadas ya os he dicho que es de primera, a mí sólo me gusta el de pesca extractiva no el de vivero, igual que el pescado, prefiero tomar sardinas a lubina, al menos las sardinas no han comido pienso, y lo mismo con el marisco, la Guiness está buenísima con los gambones, ¿os gustan los gambones?, a mí me encantan, me gusta comprarlos ya hervidos, son más sabrosos que los langostinos, también me gustan a la plancha pero se pone la cocina perdida y da mucho olor.

Sigue Lohegrin impertérrito en su largo discurso de esforzado amor, el amor de los héroes siempre es esforzado, ¿y el de los hombres?

Me voy a preparar la cena aunque me da pena despertar a Lobi que sigue durmiendo a mi lado, después de cenar le daré algún pedacito de rosquillas, compro unas rosquillas fritas con azúcar muy ricas, de Eroski, os las recomiendo, al perrito y a mí nos encantan.

Tengo hambre, me voy a cenar, ya son las 9:10 de la noche, luego sacaré a Lobi a pasear y después a dormir que mañana tocan a maitines a las 7 o 7:30, como mucho alas 8, pero no más.

Hasta mañana, que descanséis.

Elsa está muy enamorada de Lohengrin se nota en su voz, le ama de verdad, esas cosas no se pueden ocultar, ya lo decía mi abuela, hay dos cosas que no se pueden disimular, el dinero y el cariño.

P.d.- Creo que he cenado demasiado, al final no me tomé las rosquillas, era demasiado, Lobi se ha ido a dormir a la cama, pasa de mí, en lugar de las rosquillas me he tomado un plátano, un plátano de Camerún, ¿dónde está Camerún exactamente, alguien lo sabe?, en África, claro, pero en qué zona, ¿al sur?, lo miraré en Google, la ópera continúa, se aproxima el éxtasis final, por cierto, la marcha nupcial bellísima, Lohengrin y Elsa según se aproxima el final tienen unas voces más bellas, tengo puesta la tele sin sonido, hay un debate en la Sexta sobre Ana Mato, no les oigo, oigo Lohengrin, curioso contraste, me imagino lo que dicen unos y otros, las polémicas de siempre, antes se decía que se tenía a la gente contenta con pan y toros, ahora debe ser con pan y debates, bueno, y fútbol, claro, así nos distraen y dejamos de pensar, eso se creen al menos, pero yo que ellos no estaría muy tranquilo, creo que se están pasado, tengo la sensación de que algo puede suceder y me preocupa, la gente está muy harta.

Lohengrin entra en su recta final.

Os quiere,

Vuestro paseante


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