jueves, 6 de noviembre de 2014

La lectura del fin de semana. Tras los pasos de Ripley. Patricia Highsmith. 1980.



En Tras los pasos de Ripley (The Boy Who Followed Ripley, 1980), Ripley encuentra a un joven imitador. El muchacho que sigue sus pasos es Frank Pierson, que tras asesinar en Estados Unidos a su millonario padre viaja con identidad falsa hasta Villeperce para ponerse bajo la tutela de Tom, que adopta con él una ambigua relación protectora que incluso despierta las dudas de Heloise, en general indiferente a las extrañas amistades y a los inexplicables viajes de su marido.

Mientras su familia lo busca por Europa, Frank viaja a Berlín con su maestro. En la ciudad alemana, el joven norteamericano es secuestrado. Tom siente una angustia que jamás antes había experimentado y que le conduce a actuar, a su peculiar manera, como un héroe. Disfrazado de mujer (“Uno podía sentirse libre y en cierto sentido como uno mismo al ir disfrazado”) ejecuta un esperpéntico plan con el que consigue liberar al muchacho y hacer huir a los secuestradores, en realidad unos aficionados. Por último, Frank se reúne con los suyos en Estados Unidos. Parece el final perfecto, pero para Patricia Highsmith no hay nada más horroroso que la familia, y al joven le domina la culpabilidad, algo contra lo que Ripley no ha podido inmunizarlo.

En su 4º Ripley, además de las constantes temáticas de Patricia Highsmith (la ambigüedad moral y sexual, el disfraz, la doble identidad, la culpabilidad...), encontramos claras huellas autobiográficas.  En 1978 Patricia fue nombrada presidenta del Festival de Cine de Berlín. La experiencia en sí fue un desastre, pero le permitió pasear por la ciudad y frecuentar los locales de ambiente en compañía de Tabea Blumenschein, su joven amante de esos días. Es significativo que en la novela Tom y Frank recorran los mismos lugares berlineses que la autora y su amiga alemana.

De la misma forma que es significativo que la banda sonora de la novela corresponda en esta ocasión al disco Transformer de Lou Reed (producido por David Bowie en 1972).  La canción preferida de Patricia, que escuchaba una y otra vez, era Make-Up (“Maquillaje”), cuya letra condensa perfectamente sus obsesiones personales y literarias y de paso le recordaba a Tabea, actriz transformista.
"Tu cara cuando duermes es sublime,
hasta que abres los ojos...
entonces llega la máscara Factor Número Uno
sombreador de ojos, labios rosa, ¡oh, es tan divertido!"
Patricia Highsmith: Ripley, Editorial Anagrama, 2009.

La serie Ripley de Patricia Highsmith en Elemental, querido blog:

Otras novelas de Patricia Highsmith:

6-11-2011


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