martes, 11 de junio de 2013

El cuadro de la semana. La Place du Havre, París. Camille Pissarro. 1893.

Exposición

Pissarro, 'premier' española

Detalle de 'La Place du Havre, París' (1893), uno de los cuadros de la muestra. Detalle de 'La Place du Havre, París' (1893), uno de los cuadros de la muestra.

Quizá fue Paul Cézanne quien mejor 'dibujó' a Camille Pissarro (1830-1903) el día en que le asestó estas dos palabras: "Humilde y colosal". Fue el primer articulador del movimiento impresionista. Es más, quiso ser su aglutinante, aquel que mantuvo con inquebrantable pasión el asentamiento del prestigio impresionista más allá de los vaivenes y vanidades que hicieron nido dentro del grupo.
Pisarro trabajó por dentro para que el impresionismo se afianzara en la Historia del Arte como una 'comunidad' de creadores complementaria. Fue el primer redactor de los 'estatutos' de lo que después sería el movimiento. Participó en las ocho exposiciones del grupo (el único de ellos que estuvo en todas), de 1874 a 1886. Era, en definitiva, un tipo generoso. Pero el tiempo lo envió lentamente a una suerte de segunda división impresionista. Un limbo del que no comenzó a emerger hasta los años 80 del siglo pasado y que ahora reivindica de nuevo el Museo Thyssen, hasta el próximo 15 de septiembre, en una exposición que reúne 79 obras del artista en las que alumbra todo su itinerario de pintor y la singularidad de su trabajo dentro del grupo.
"El pronto eclipse de Pissarro", explica Guillermo Solana, director del Thyssen y comisario de la muestra, "tiene un protagonista, Monet, cuya obra era más comercial (en el mejor sentido). Su lenguaje llegaba inmediatamente de un modo más eficaz". Sin embargo, nada de eso quebró el ánimo ni el entusiasmo plástico de aquel patriarca bondadoso que iba mucho más allá del cliché de propagandista del impresionismo.
La gran parte de su obra se cimienta en los paisajes 'plen air', claro. Pero paisajes que tienen que ver con el territorio que eligió y donde se asentó, ajeno al nomadismo de otros compañeros de viaje. Y así reivindicándose como un artista del 'genius loci'. Es decir, un impresionista de tierra adentro. "Así como Monet, Renoir y Sisley, entre otros, estaban interesados por la burguesía parisina y el campo sólo era asumido como territorio de ocio y descanso, Pissarro decide instalarse en un sitio y profundizar en el paisaje elegido (los pueblos de Louvecienes, Pontoise y Éragny), en sus gentes y costumbres", apunta Solana.

Pincelada ágil

Tira de una pincelada ágil, sabia, poderosa en la capacidad de ordenación de la superficie. Esa sabiduría lo situó como referente de postimpresionistas como Van Gogh, Gauguin y Matisse, entre otros. También exploró el paisaje urbano en Londres, Rúan, Dieppe, París y El Havre, pero la fuerza está en su forma de asimilar y descifrar en color la Naturaleza.
El Museo Thyssen celebra con esta muestra la primera gran retrospectiva en España de Pissarro. Un artista con el que tiene vínculos en sus fondos: dos piezas del museo y cuatro en la colección de Tita Thyssen. Entre ellas, 'Rue Saint-Honoré por la tarde. Efectos de la lluvia', pintura sobre la que la familia norteamericana Cassirer puso una demanda contra el Estado español y la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza reclamando su propiedad. En mayo de 2012, el Juzgado de California desestimó la demanda en una sentencia que ha sido recurrida por la familia Cassirer, por lo que el archivo del procedimiento no es definitivo. Sea cual sea el desenlace del recurso, la Fundación asegura ser la única y legítima propietaria del cuadro, supuestamente expoliado en la Segunda Guerra mundial, por lo cual la familia Cassirer fue indemnizada en 1958.

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