lunes, 1 de febrero de 2016

2 - LUZ DEL SÁBADO POR LA TARDE (poemas 11 a 20).




192 - Efímera nube

¿Qué esperas de mí nube?
¿Qué pretendes interponiéndote entre el sol y yo?
Acaso quieres conseguir mi mirada
Mi atención
Parándote enfrente de mí
No lo conseguirás
Ni al sol ni a la luna eclipsarás
Nube
Pérfida nube de vapor de agua
Efímera nube
Tu afán es un afán inútil
Lo ves, ya te vas, pasas, te difuminas, te evaporas
Y vuelve el sol con su triunfo de luz, de vida, de calor
No te guardo rencor nube
Me compadezco de ti
Porque nunca podrás ser sol
Y besar como él lo besa
Mi cuerpo

193 - Las piernas de las mujeres

Abiertas
Cerradas
O cruzadas
Tapadas
Escondidas
O desnudas
Torneadas
Elevadas
O estilizadas
Deliciosas
Amorosas
O deseables
Encumbradas
Bronceadas
O desligadas
Flexibles
Atléticas
O hermosas
Entaconadas
Encaramadas
O perfectas

194 - Regreso a casa

Lento regreso a casa
Cae la noche, toda la noche sobre mí
Como una negra nube
Se esparce sobre la ciudad
Se encienden las farolas de las largas alamedas
El viento mece la copa de los árboles suavemente
Se callan los pájaros
¿Dónde van los pájaros cuando anochece?
¿Dónde van las flores?
Mientras, yo vuelvo a casa
Me esperan allí todas mis cosas viejas
Mis mascotas
Mi espacio tranquilo, pleno, solitario
Hoy no hay luna
Sólo brillan en el cielo las lejanas estrellas
Como collares de brillantes colgados del infinito
Hay un rumor de viento por las esquinas
Un silbido de aire frío ya
Que baja desde las montañas
Comienza como una débil semilla aún
El invierno en este final de verano
Llegará mañana la luz y todo será diferente
Y bajaré por la larga alameda
Con el sol dándome en la cara
Como en un mundo nuevo, diferente
Que nada sabe de la noche de ayer

195 - Desordenado amor

Caótico amor de encuentros y despedidas
De ternura, abrazos, caricias y pasión
Te necesito
Espacio en el que tú y yo vivimos
Tiempo en el que habitar
Noches, días, amaneceres junto a ti
Estúpido amor en este mundo inútil, cruel
Amor encendido por los pasillos del metro
En los andenes de la soledad
Por los túneles de la desesperación
Fugaz amor que dura toda la vida
En tus suaves labios de seda
En tus tiernos ojos de dulzura
En tus silencios de pasión contenida
Espero siempre encontrarte con el alma abierta
Como una ventana abierta al mar de par en par
Caótico, improvisado, imprevisible
Inacabable amor
De tu laberíntico beso
Recuerdo sobre todo
Su sabor a sal

196 - La serenidad de mi alma

Más allá de mí resides
En el limbo infinito de la bondad
Más allá observas, escuchas, sonríes
Atenta siempre a mis zozobras, anhelos, quimeras
Sabes desde tu atenta mirada cómo soy, quién soy
A ti no puedo engañarte
Perpleja contemplas mis idas y venidas por la vida
Tú siempre me esperas
En el rincón más tranquilo de mi alma
En la tierna fragancia de tu siempre fresca inocencia
Tú, serenidad
Me esperas

197 - Si un día

Si un día ya no estuvieras aquí
Tal vez la mañana no regresaría nunca
Y la noche extendería su negro manto sobre el día
Como un paño de lágrimas y lamentos lejano

Si un día ya no estuvieras aquí
No sé si yo sería capaz de seguir aquí sin ti
Y el día sería luz desolada y fría
Como una inhóspita sala de hospital

Si un día ya no estuvieras aquí
Seguramente tu recuerdo borraría toda presencia
Que se volvería insuficiente
Y todo perdería el sentido que nunca tuvo

Si un día ya no estuvieras aquí
Dejarían de sonar las olas
Y todo el universo callaría
Como si sólo tu voz hubiera sonado siempre

Si un día ya no estuvieras aquí
Tal vez mi alma se rompiera
Como un frasco de cristal
Lleno del perfume de tu amor

(poema dedicado a mi madre)

198 - La buganvilla

Flotas en el aire como un espejismo de flores
Como una constelación rosada y azul
Tocas con tu gracia el aire puro de la mañana
Que frío pasa sobre ti su deliciosa caricia de luz
Esperas cada mediodía el cálido abrazo del sol
Que bajo su cúpula de oro
Puntea en tus ramas brillos de vivos colores
No te vas nunca, nunca pierdes tu hermosura
Ni el frío, ni la lluvia, ni el cálido viento del sur
Te marchitan nunca
Encaramado en los elevados vértices de tu dicha
Haces estallar los colores de tus flores
Que recortados contra el azul del cielo
Esparcen sobre la luz del día
Un canto de armoniosos acordes y dulce voz
Y a la noche te espero siempre
Intercalando tus flores entre las estrellas
Como en un ramo de ofrendas
A toda la grandeza del universo

199 - Noche de luna llena

Soy el único hombre capaz de habitar en ti
Solitario deambulo por tu superficie de hielo
Desierto de blanca luz
Nacarada extensión de fría plata
Y a nadie encuentro en mi camino sobre ti
Viajo cada noche hasta el espejo brillante de tu luz
Viajo en sueños hacia ti
Y me despierta la pesadilla de no poder regresar nunca
Solitaria luna, fría, glacial
Enamoras pese a todo a mi alma abandonada
Que como tú cada noche quiere ser
Reflejo del sol que se apaga.

200 - La paloma mensajera

Traes hasta mí cada mañana un mensaje de amor que me conviene
Vuelas desde la luna llena hasta la luna nueva
Flotando en el éter, en la luz
Las nubes de plata de la noche pierden tu rumbo
Las aves rapaces te siguen
Inútilmente conspira la noche contra ti
Porque tú surcas el cielo cada noche para llegar hasta mí
A la mañana te encuentro siempre en el confín último de mi atalaya
Sobre el vacío precipicio de la ciudad encaramada
Y me das silenciosa tu mensaje de paz, tu mensaje de amor
Mientras la luz comienza a iluminar las lejanas montañas
Y contra el nuevo azul de cada mañana
Se recortan las altas torres, perpetuas vigías de la ciudad
Conozco tu mensaje paloma mensajera
Desde siempre lo sé
Siglos inmemoriales han escrito tu mensaje en mí
Me dices cada mañana que alguien me quiere
Y ya lo sé
Dime paloma quién es
No calles por una vez
Te lo pido
Detrás de ti iluminando el cielo
Contemplo, un día más, la sonrisa de Dios
Que me da tu mensaje al fin

201 - Éxtasis

Elevada cumbre de la despedida
Cénit final
Acuérdate de mí más allá de mí
Aurora de mis sentimientos
Que parten lejos de ti
Al infinito
Me quedaré sin ti por siempre
Perenne aún por siempre
En este éxtasis de dicha eterna
En este silente tumulto
Encrucijada de mi vida
Que sigue hoy por siempre
Ya lejos de ti

Luz del sábado por la tarde (poemas 11 a 20)
José Ramón Carballo


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