miércoles, 17 de febrero de 2016

Al amigo.

 


Pues a mí me pasa, que me encuentro contigo y es como si nos viéramos todos los días. Y no es que nos mantenemos al día con lo que nos pasa, con lo que sentimos, con nuestras opiniones. Que los correos electrónicos no faltan y ya. Literalmente es como si normalmente te viera y me sentara a almorzar contigo todos los días. Además me sucede que aunque sepamos ambos todo de nosotros dos, recíprocamente, siempre tenemos de qué hablar y no exactamente del tiempo. No se hacen silencios y la conversación fluye con emoción, con intención de hacerle saber al otro lo que se está diciendo. Es realmente encantador hablar contigo, y repito: me regodeo de que seas mi amigo, porque admiro al artista que hay en ti y me debo pellizcar luego de leer tus poemas, o de mirar tus pinturas, o de analizar tus prosas, opiniones, etc, de que estés ahí mismo, sentando frente a mí, comiendo conmigo. Lo percibo como el lujo que tengo. Eres mi lujo amigo, mi joya más cuidada.

Bsss. BC

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