domingo, 7 de febrero de 2016

3 - LUZ DEL SÁBADO POR LA TARDE (poemas 21 a 30).




203 - Cuando morí de ti

Perdido ángel, olvidado dios
Extraviado entre los hombres de la corte celestial
Sonámbula presencia en un mundo derrumbado
Desde las torres inacabadas de las catedrales del sueño
Nos contemplas a lo lejos
Desde tus lejanas ensoñaciones de nubes
Desde tus imposibles sentimientos de alma
Desde tus divinos pensamientos de amor
Escuchas a lo lejos la voz de los hombres
Mientras prisionero de la tierra
Elevas la vista al cielo
En una plegaria de perdón
Cuando morí de ti ángel mío
Perdí la dicha de contemplarte
Encumbrada presencia
Solitario amor
Que entre las nubes
De las catedrales de mis sueños
Habitabas en mí

204 - Anochecer solitario

Parece caerse el mundo en este anochecer sin ti
Parece acabarse todo
No sólo el día
No sólo el sol
Se van
Se va la luz
Con su dorada felicidad
Los colores
Que alegran cada día mi alma
Tu recuerdo
Que aún pervive en mí
Parece irse todo en este anochecer
¿Dónde va el mundo cuando anochece?
Todo parece irse, marcharse
Partir lejos de mí
Y cuando quedo solo
Me abrazo tendido en la cama
E intento dormir
Abrazado a mi alma
Lo único que me queda en este anochecer
E intento dormir
¿Intento dormir?
Pero cómo dormir en medio de esta desolación
En este desierto mudo de oscuridad
Difícil tarea sin ti
Estando sin ti soy
Como un planeta a la deriva
En el espacio infinito de mi desolación

205 - Amor imposible

A mí sólo me sirven las noches
Si tú durmieras a mi lado
Y las madrugadas
Si amanecieras junto a mí
Veo pasar lo días y pienso
Un día más sin ti
Un día menos de dicha
Para mí, para ti
Voy así pasando las páginas de los días
Una a una
Que amarillentas van quedando atrás
En el libro cerrado de nuestro amor
Como si de una historia imposible se tratara
Una historia que aunque esté escrita
Nunca se podrá leer

206 - Anochecer violeta

Veo anochecer como en un mar lejano
De nubes y luces que se apagan
De tempestades que rompen
Contra los acantilados de la ciudad
Sus torres, sus plazas, sus largas alamedas
Veo anochecer sobre ti
Que allá en la lejana aurora
Te alejas de mí para siempre
Solitaria presencia
Imposible amor

207 - Gente que viaja en el metro

No saben nada de mis problemas
Indiferentes viajan a mi lado
Absortos en sus asuntos
Leyendo un libro
Jugando con el móvil
Mirando al infinito
No tienen ni idea de lo que me sucede
No imaginan mi sufrimiento
Mi desconsuelo
Mi desolación
Mi soledad
El vagón sigue avanzando a través de la oscuridad de túnel
Y yo veo mi reflejo en la ventanilla
Sólo yo me miro a mí mismo a través de mi reflejo
Sólo yo soy consciente de mí
Estación tras estación
Mi corazón se va encogiendo como un pajarillo
Que gime dolor

208 - Les fleurs d'été

Acariciáis mi alma dulces flores del verano
Impregnáis mi espíritu de vuestro perfume eterno
Imperecederas flores de mis recuerdos infantiles
De veranos ya olvidados, de colores hoy perdidos
Os contemplo resplandecientes de vida
Consagradas al amor
Bajo el ceremonioso sol de la mañana
Bajo la plateada luz de la noche
Flores felices, hermosas flores, reposo de mi dolor
Ternura de mi desconsuelo

209 - Cielo sobre Madrid

Extremo final de la nada sobre tus cúspides
Confín de nubes, sombras, soles, lunas
Más allá de la luz, la penumbra, la oscura noche
Toda una mitología de vida pugna por ascender a tu cielo
Madrid allá arriba tiene una cualidad líquida
Como de mar en calma que espera la tempestad de la embestida
De los grifos, las náyades, los colosos, Icaros, aves Fénix, cuadrigas
Todo ese universo mitológico quiere escapar de Madrid cada día
Y sin escapatoria entre las cimas finales de los tejados queda atrapado
En un gesto congelado de triunfo que al final fracasa
De vuelo que al final cae
De titánico pulso con la ley de la gravedad
Nadie escapa de ti Madrid nunca, no puede
Ni aves Fénix, ni colosos, ni cuadrigas augustas
Madrid es el final de todo lo que por él pasa
Atrapa Madrid a sus criaturas en su oleaje de tráfico
De ruido de voces, de mar de asfalto
Pervive Madrid por todos nosotros
Criaturas mortales, dioses fracasados
Que atrapados entre sus calles y avenidas
Cual ángeles caídos en el desconsuelo
Vagamos prisioneros de la ciudad
Entre anhelos, quimeras y afanes
Nunca realizados

210 - La pérdida

Todas las calles me conducen a tu recuerdo
A veces me pierdo sin dirección
En el laberinto de calles vacías del ayer
Recorro en sueños, igual que entonces, el Madrid de mi juventud
De mis ilusiones, mis primeros amores, mis primeros desengaños
Son siempre las mismas calles oscuras de la noche
Apenas iluminadas por la débil luz de las farolas de entonces
Me pierdo desorientado en el callejero de mi subconsciente
Y no sé cómo volver a casa, no encuentro el camino de vuelta
O lo que es peor, al final llego y no hay nadie
Mi familia ya no está
Y no sé lo que ha pasado
El tiempo parece jugar conmigo
En ese callejero infinito
Que me atrapa en sueños
Es el tiempo con sus capas superpuestas
De olvidos y recuerdos
Sedimentos ya antiguos
Perdidos en mi vida pero vivos como hierro candente aún
Recuerdo a mi novia de ayer
La tomo de la mano
Siento el tacto de sus dedos entre los míos
Nos vamos al cine, nos acurrucamos
Luego vamos a su casa y nos acostamos
Hacemos el amor
Y hacer el amor entonces no significa nada
No era nada, lo compruebo
Como en un juego de imágenes evanescentes
Me duermo dentro del sueño abrazado a mi novia
Y sueño sueños de aquel entonces
Sueño mi futuro, me sueño hoy
Tal y como soy, y despierto
Pienso en ella
En su lejana, imposible distancia
En su infinita lejanía de parpadeante estrella
En el firmamento de mi noche oscura
Una vez más aquí en la mañana
Aquí sin ella ya por siempre
Vagando por calles de olvido
Que juntos recorrimos
Inocentes y tiernos
Balbuceantes
Como nuestro amor

211 - Soy un hombre santo

Cruzo caminos, carreteras
Puentes, ríos, arroyos
Subo montañas
Bajo por laderas de verdes prados
Veo atardeceres, amaneceres
La noche, las estrellas
Los planetas sobre mí escriben mi destino
Escucho las conversaciones
Las discusiones
Los discursos
Escucho
Y sigo mi camino más allá de mí siempre
En mi limitado confín de hombre
Vivo atado a la Rueda de la Vida
Pero en el ilimitado confín de mi espíritu
Transito por el Gran Camino
Que me conduce a la sabiduría
Y al amor por todos los seres vivos
Sé que me espera siempre una recompensa
Cada día la recompensa soy yo
No hay más, no espero más
Lo que me llegue bien venido ha de ser
Pues ésa será la voluntad de Dios
Es el camino mi única meta
Estar en él es haber llegado

212 - Soy el amigo del mundo

Aligerado del peso de la vida
Soy al fin el amigo de todo el mundo...
Vago por caminos perdidos, olvidados
Lejanos caminos que a ningún lugar conducen
Me pierdo sin rumbo por los caminos de un mundo sin rumbo
Encontrando en ellos el alma de la gente, su amor, su felicidad, su entrega
Me impresiona del mundo su permanente afán
Su lucha, su tenacidad sin desaliento
La supervivencia
La belleza
La pasión
Siempre nuevo el mundo no deja de sorprenderme en cada rincón
Subo a las altas cimas
Recorro fértiles valles
Cruzo ríos
Toco la fría nieve de las cumbres
Contemplo la inmensa quietud del mar, su bravura
Igual que el mar, las nubes, el viento, la tormenta, el frío y el calor
Nunca tengo como el clima un ánimo igual
Anochece, amanece, a veces el tiempo parece parado, igual que mi ánimo
Y de repente despierta
Me arrolla con su devastadora mole de pasado
Que se me viene encima como un cataclismo de eternidad
Miro entonces las estrellas en la noche
Que lejanas me hablan en un lenguaje que no entiendo
Y me hacen sentir pequeño, perdido, inexistente, como sonámbulo
Me pregunto entonces si soy real o si soy sólo un sueño
Y si todo el planeta es igualmente un producto de mi imaginación


Luz del sábado por la tarde (poemas 21 a 30)
José Ramón Carballo


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